jueves, 21 de septiembre de 2017

Leinier Domínguez: trato de ir al límite en el ajedrez



Por Lemay Padrón Oliveros

Para llegar a casa del Gran Maestro cubano Leinier Domínguez no hace falta mucho protocolo. Al intentar abrir la verja para llegar hasta su puerta me detuve pensando en si me saldría a recibir uno de esos perros guardianes que abundan en la barriada habanera de Fontanar, pero nada de eso, según él mismo me confesó luego, aunque le gustan mucho los perros, se resiste a tener uno porque viaja habitualmente con su esposa Yanelis y entonces tendría que buscar a alguien para que lo alimente.
Al entrar a la casa, un tablero con un juego de ajedrez hecho con piezas de cristal te recibe en medio de una mesita de centro en la apretada sala, y ya te das cuenta de que no estás en una casa común, sino en una especie de templo donde manda Caissa, la diosa de las 64 casillas.
Sin embargo, el propio ídolo de Güines me aclaró que aunque la diosa de las 64 casillas ha marcado su vida, quien manda en su casa es Dios, toda una declaración de principios de alguien que abrazó los evangelios desde bien temprano.
Acomodados frente a frente, comenzamos el diálogo entre dos coterráneos que se ven bien poco, pero como siempre el terruño hala, conversan naturalmente, como si no se tratara de una entrevista, y hasta bromas surgen por el camino.
A ratos se oyen al fondo los reclamos de Sebastián, el más preciado regalo que le hizo la vida. “En realidad me deja descansar, es bastante tranquilo. A los dos nos gustaba el nombre, nada que ver con el ajedrez, es un nombre clásico”, me cuenta sobre su primogénito, que ya está por cumplir su tercer año.
¿Te despiertas a veces por las noches pensando en jugadas?
“Sí me ha pasado, no con frecuencia, pero sí me ocurre. Paso mucho tiempo pensando en el ajedrez, aunque no esté directamente estudiando. Cuando lo disfrutas tanto y puedes tener las posiciones en la mente, no es complejo hacerlo aunque estés realizando otra actividad.”
Entonces, ¿el ajedrez siempre está contigo?
“Trato de no llevar el ajedrez todo el tiempo, pero es difícil para quien le gusta y lleva toda la vida en esto no estar pensando casi todo el tiempo en él, y te sorprendes analizando una posición en la que tienes alguna duda o una idea incesante, trabajas en ella inconscientemente. Siempre llevo mi laptop conmigo y algo de ajedrez se hace aunque esté de vacaciones. No voy a estudiar a las vacaciones, pero siempre veo algo, aunque me cueste regaños de la familia.”
Hablando de la familia, ¿esa mente privilegiada te ayuda en las labores domésticas?
“No es tan privilegiada en ese sentido, tengo mucho que mejorar en ese otro ajedrez. Mi esposa te podría dar una disertación, soy un poco torpe para las labores de la casa, pero me esfuerzo e intento mejorar. El otro día salí a buscar algo con un cubo y regresé sin la tapa, por ejemplo.”
¿Cómo encontrar el balance entre vida y ajedrez?
“He tratado siempre de ir al límite en el ajedrez, ser ambicioso en el sentido deportivo, tratar de explotar mi mayor potencial, pero igualmente trato de llevar una vida balanceada, dedicarle tiempo a la familia, y ser más equilibrado en cuanto a la vida. En los últimos tiempos he ido más por esa vía y no tanto dedicar 10 o 12 horas al entrenamiento, es como lo he visto últimamente.”
Se sabe que el ajedrez es un deporte duro, y hay hasta leyendas de jugadores con mal carácter, etc…
“No creo que me pase a mí, aunque conozco los casos. Por eso me gusta llevar una vida lo más equilibrada posible, y por eso no le dedico tantas horas al ajedrez. Siempre voy a jugar, aunque mis resultados mejores dejen de llegar, porque disfruto prepararme y jugar, creo que voy a jugar todavía por mucho tiempo.”
¿Es mejor participar en bastantes torneos o dedicarse a la preparación?
“Eso es algo en lo que siempre trabajas y nunca llegas a estar seguro de cuál es la dosis correcta. A veces pensé que jugaba muy poco, y en otras ocasiones noté que se me iba de la mano y entonces jugué menos, por eso trato de encontrar el balance adecuado.”
¿Cómo escoges si respondes o no a una invitación?
“Siempre depende del calendario de torneos para dosificar torneos y entrenamiento. No  rechazo casi ninguno, más bien la tónica general es buscar la mayor cantidad de opciones. Cuando llegué a estar entre los 10 primeros sí me llegaron más invitaciones y no podía cumplir con todas, pero por lo general puedo manejarlo todo bastante bien.”
¿Lugares que nunca rechazarías, o donde te has sentido mejor?
“Me gusta mucho España, desde la primera vez que fui en 1996. Tenía desde entonces un buen movimiento de ajedrez, y quizás también por el idioma tenía mayor afinidad con las personas, por eso siempre disfruté mucho ir. Otros lugares interesantes son Rusia en sentido general, porque es donde más he visto que el ajedrez la gente lo lleva y lo admira, y los aficionados conocen muchísimo de ajedrez, quizás por toda la tradición que tienen, el público tiene en gran estima a los Grandes Maestros. Creo que allí el conocimiento general del ajedrez está un poco por encima de los demás lugares, en un país eminentemente de ajedrez. En Cuba en general vi eso también, no al mismo nivel, pero el ambiente de la afición fue siempre muy bueno, en Santa Clara, por ejemplo, donde más torneos jugué. Igualmente en La Habana, Holguín, Las Tunas, Matanzas, se respiró el ambiente positivo de la afición.”
Adonde no faltas últimamente es a los torneos de clubes…
“Siempre disfruto mucho los torneos por equipos, porque se comentan las partidas de todos. En vivo uno tiene ideas sobre las partidas de los compañeros y aunque en medio del torneo no se puede comentar, luego se intercambia y uno aprende, sobre todo cuando es un torneo de alto nivel. En esos donde yo participo están jugadores de la elite, tanto en Rusia como en España, y ese ambiente de analizar antes y después de las partidas siempre lo he visto muy provechoso. Estos tres años me han enseñado mucho, y también cuando estoy con Cuba, que son más especiales, porque lo damos todo por un buen resultado, y es algo que no tienen los torneos por equipos.
¿Se hablan en ruso?
“Conmigo en inglés, me gustaría mucho saber ruso pero no he podido aprender. Mi esposa es graduada de lengua rusa y he intentado aprender un poco pero no he tenido el tiempo para dedicarle. Me sería muy útil porque las reuniones antes y después son en ruso.”
¿Puedes poner en riesgo tu actuación individual por el grupo?
“Puede pasar, el resultado del equipo está por encima de uno individual. Si en un momento determinado el equipo necesita que tú asegures el match con medio punto, aunque tú sientas que puedes ganar la posición, uno debe poner siempre por delante el interés del equipo, salvo el caso extremo en que sea una posición totalmente ganada.” 
¿Cuáles son las características de esos contratos?
“Inicialmente era para jugar la Liga rusa, pero ese torneo da clasificación al Campeonato Europeo, y el Europeo al Mundial. Si se pasa sigo con ellos hasta donde lleguen. En algún momento han chocado los intereses entre los clubes de España y Rusia, pero mi prioridad es el San Petersburgo. El de España generalmente no participa en el Europeo, ni aunque clasifique, por otras razones, y no me crea conflictos por lo general. También en España no ha sido tan constantes como en Rusia, que nunca he faltado desde que empezamos el vínculo, es más estable y por eso le doy prioridad.”
Otra experiencia interesante fuera de Cuba fue cuando integraste el equipo asesor del GM húngaro Peter Leko…
“Fue muy provechoso, aprendí mucho sobre cómo entrenar y prepararme. He intentado otras variantes y se han hecho proyectos interesantes. Me ayudan acá en Cuba, como ocurrió hace poco antes de participar en la Copa de Bakú, que varios Grandes Maestros de Cuba nos reunimos, con la mira fundamental en la participación mía y de (Lázaro) Bruzón en la Copa, y aunque les sirve a todos nos tratan de ayudar. Quizás no es todo lo profesional que debiera ser, pero se hace el esfuerzo.”
¿Es muy caro hacerte de un equipo así?
“No me he sentado con un lápiz a sacar números, pero es bien costoso el andamiaje que acompaña a un ajedrecista cuando pretende ser campeón mundial. En mi caso se ha hablado también de vivir fuera y pudiera ser, pero no se me ha dado la posibilidad porque es complicado, lleva muchas cosas. También se pudiera hacer desde aquí, no necesariamente hay que vivir fuera, pero sobre todo es el tema económico, es complicado tener un entrenador de primera línea, o un equipo de analistas que te ayuden. Creo que no lo pueden hacer todos tampoco, quizás quienes se encuentran hoy entre los 10 primeros del mundo pueden hoy mismo o pudieron en algún momento contar con ese apoyo, pero es difícil, no solo para mí, sino para la gran mayoría de los ajedrecistas. Me gustaría, pero es difícil.”
¿Qué importancia le das a la preparación física?
“El deporte en general me gusta más de lo que lo practico, me gusta seguir los torneos de tenis, hace un tiempo que no juego. En general me sienta bien hacer deportes, porque noto que es importante para los torneos. Cuando uno está mejor físicamente, en general juega mejor, y eso es algo que últimamente me ha faltado un poco. La he descuidado y quiero retomar en serio la preparación física, porque creo que ayuda mucho en el ajedrez.”

martes, 29 de agosto de 2017

Yasmany Acosta, el luchador cubano que brilla en Chile



Por Lemay Padrón Oliveros

Chile estrenó el medallero de Suramérica en Campeonatos Mundiales de lucha hace unos días en París, pero en este hecho histórico un gran por ciento pertenece al colectivo de entrenadores de Cuba.
Fue Yasmani Acosta el encargado de ese estreno en la cita de París-2017, luego de imponerse 2-0 contra el ucraniano Mykola Kuchmii en la batalla por la presea de bronce en la división de 130 kilogramos del estilo grecorromano.
Previamente había superado 5-0 al georgiano Levan Arabuli, 3-1 al estadounidense Robert Smith, y 5-0 al surcoreano Min-Seok Kim, antes de perder en semifinales 1-3 frente al estonio Heiki Nabi, un experimentado gladiador que terminó la justa como subcampeón y exhibe además el título del orbe en 2013, y el subtítulo olímpico en Londres-2012.
Luego de la pelea por el tercer puesto, el caribeño reconoció que le costó bastante trabajo tanto por la calidad de su oponente como por las demandas en el orden físico.
“Este combate me exigió. Me sentí un poco cansado, más que en los combates anteriores a pesar del descanso de varias horas, y ahora pienso que quizás me hubiera venido hasta mejor combatir más seguido”, indicó el oriundo de Matanzas.
Durante ese tiempo de descanso entre la cartelera preliminar y la de los combates finales confesó que estuvo hablando con su padre, quien llegó a la Ciudad Luz desde España para apoyarlo, y también le dio sus consejos.
“La estrategia fue siempre ir encima del rival, aprovechando la fortaleza física. Vine aquí a dar lo mejor de mí, y a casi todos los rivales los conocía solamente de la televisión”, explicó a este redactor en la zona mixta de la Arena AccordHotels parisina, donde la delegación de su país natal conquistó tres preseas bronceadas, una en greco y dos en libre.
Por último, recordó que un gran porciento de esa presea tiene que ver con todos los conocimientos que adquirió en Cuba, y especialmente con el tricampeón olímpico Mijaín López, de quien fue su principal pareja de entrenamiento.
“El siempre fue mi guía y eso no lo olvido. Con él hablo siempre, no para de darme consejos, y la mayor parte de lo que sé se lo debo a él, porque entrenábamos juntos y me enseñó muchas cosas. Yo sé que con él ahí siempre iba a perder, porque no le gana nadie en el mundo, pero eso nunca afectó nuestra amistad”, aseguró el gigante de 1.95 metros, hoy con 29 años de edad.
Yasmany con Ayub.
Lo cierto es que Chile debuta en grande en un medallero mundial de lucha luego de exhibir como mejor puesto un 23 del año 2005, casualmente logrado en este mismo peso y estilo por Andrés Ayub.
Fue precisamente a Ayub al hombre a quien Yasmany le comentó sus intenciones de abandonar Cuba, durante alguna de las sesiones de entrenamiento que la selección chilena desarrolló en La Habana.

LA HISTORIA DETRÁS DEL HOMBRE

Hasta el año 2015, la vida de Yasmany Acosta se resumía a entrenar y esperar por una oportunidad para combatir. A la sombra del imbatible Mijaín López, muy poco quedaba para él en cuanto a torneos internacionales, y tampoco el futuro pintaba mejor, a sus 27 años de edad, y con la intención del múltiple dorado universal de llegar hasta los Juegos Olímpicos de Tokío-2020.
El momento que cambió su vida fue el Panamericano celebrado en abril de 2015 en Chile. Allí decidió cambiar radicalmente el curso de su existencia y abandonó la delegación tras alcanzar el boleto para Cuba los Juegos Panamericanos de ese año. En Cuba dejó a su madre y un hermano.
En sus primeros tiempos debió alternar sus labores entre los entrenamientos y su trabajo como agente de seguridad, como hace el resto de los luchadores chilenos.
Luego de dos años sin combatir oficialmente, reapareció en esta campaña en representación de Chile en el Campeonato Panamericano de Brasil, y allí finalizó como medallista de plata. La final era contra el cubano Oscar Pino, quien por más coincidencia también fue medallista de bronce hace unos días en el Mundial de París, pero Yasmany no se presentó, en un gesto altruista que agradecieron hasta quienes le niegan el saludo por considerarlo un traidor.
Gracias a ese resultado, comentó que las autoridades chilenas se interesaron en él y pudo allanar su camino para obtener la nacionalidad.
Comenzaba así su nueva carrera como luchador, renacida en la nación suramericana, y que en esta temporada incluyó los cetros en el Grand Prix de España y el torneo Ion Corneanu en Rumanía.
“Con el profesor Néstor Almanza (también cubano) trabajamos en cosas tácticas y técnicas. He ganado en masa muscular, estoy pesando generalmente 140 kilos y bajo sin problemas para la competencia. En este peso me siento fuerte y con la movilidad necesaria para ganar.”
¿Qué significa esta medalla para ti?
“Estoy superilusionado y contento. Vine a darlo todo, a morirme sobre el colchón, y si perdía sabía que era porque no pude hacerlo mejor de ninguna manera.”
¿Chileno o cubano?
“Soy cubano y siempre lo seré, aunque esté viviendo en Chile, porque las raíces no se olvidan. Yo tomé una decisión difícil, que implica prácticamente no volver, pero no me arrepiento porque deportivamente no tenía ningún futuro y siempre supe que daba para más. Mi papá fue uno de los que me alentó a abandonar Cuba, y ha sido el único familiar al que he podido abrazar en todo este tiempo.”