jueves, 12 de noviembre de 2015

Fútbol cubano: el preolímpico que pudo ser

Por Lemay Padrón Oliveros 

Sé que muchos aficionados piden a gritos hace rato un gran resultado del fútbol cubano, en cualquier categoría, y no acaba de darse.
Una nueva oportunidad se vivió en el torneo preolímpico de la Concacaf que seguirá todavía hasta el fin de semana, pero terminó para Cuba al empatar este martes 2-2 con Canadá y finalizar último de su grupo.
Sin embargo, una vez más el plantel caribeño dejó buenas sensaciones, otra señal de que el talento está ahí, y no se puede seguir desperdiciando. Salvo el encuentro con Estados Unidos, al que lógicamente no se le puso todo para evitar un desgaste innecesario ante el rival más fuerte de la llave y candidato incluso al título, los otros dos duelos se pudieron haber ganado.
En el debut contra Panamá estuvimos en ventaja, por una carambola, pero ventaja al fin, y contaba igual en el marcador. No obstante, la dirección técnica apostó por echarse atrás demasiado temprano para resguardar el resultado y eso costó el empate, y casi seguramente hasta la clasificación a la segunda fase, porque con ese resultado ya era evidente que solamente un triunfo en la última fecha nos podría mantener con vida, y eso es bastante presión sobre los jugadores.
De ese primer desafío hay que recordar también que llegamos a tener ventaja numérica, y ni aún así pudimos sacar adelante el partido.
El encuentro ante los anfitriones, ya lo decía, con los pies sobre la tierra era mejor no asumirlo con demasiada esperanza ante el rival más inaccesible para Cuba en la región, para guardar fuerzas a la espera de los canadienses.
Esta vez el planteo táctico me pareció más adecuado, aunque no había otra cosa que salir al ataque debido a la urgencia de puntos, pero desgraciadamente se concedieron los tantos en contra de manera infantil, como muchas veces les ha ocurrido a otras formaciones cubanas en disímiles torneos. Todo el tiempo los muchachos dieron la cara, pero esos errores puntuales dieron al traste con lo que hubiera maquillado perfectamente una actuación empañada nuevamente por las deserciones.
Hasta antes de ese encuentro ya eran seis, y de ellos dos eran titulares y otro era recambio habitual, lo que hizo a los estrategas cambiar los esquemas tácticos en medio de la competencia. Para colmo, ya a la altura de ese último desafío Cuba tenía 14 elementos solamente (las reglas del torneo establecían nóminas de 20 integrantes), y como la matemática más elemental indica, esto deja solamente tres suplentes. Pero todo no acaba ahí, de los suplentes, dos eran porteros y según el reglamento no podían actuar como jugadores de campo, por lo que Cuba enfrentó a Canadá con la posibilidad de hacer un solo cambio.
Todos estos elementos deben tomarse en cuenta para evaluar lo hecho por la mejor generación de futbolistas cubanos en mucho tiempo, que merecía al menos llegar a semifinales. Pero como dice el dicho, lo que pudo ser y no fue…