sábado, 7 de noviembre de 2015

Final Four inalcanzable

Por Lemay Padrón Oliveros 

Hace rato ya que los torneos de la región Norceca no son un paseo para el voleibol cubano, que los dominó de punta a punta por décadas. El notable descenso de nuestros equipos de ambos sexos se ha combinado con la superación de los demás rivales del área y ya no solo se pierde, sino que las derrotas son bastante amplias.
El torneo regional concluido el pasado fin de semana en la ciudad mexicana de Morelia no fue la excepción, y Cuba no fue capaz ni siquiera de ubicarse entre los cuatro primeros lugares, para con eso asegurar su presencia en el Final Four, donde podría seguir aspirando a competir en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro-2016.
En la principal urbe de Michoacán la escuadra caribeña volvió a ser superada por Estados Unidos y Canadá en la fase de grupos, y luego por Puerto Rico en el cruce de cuartos de final. Si bien el resbalón ante las estadounidenses era totalmente comprensible, el 2-3 encajado ante las canadienses el primer día, luego de haber ganado segundo y tercer sets, dejó en claro que no había mucho espacio a las ilusiones.
Igualmente todo fue bastante claro también en el pleito ante las boricuas, a quienes les ganaron un parcial 27-25, pero perdieron en los tres restantes de manera abrumadora, muestra evidente de quién estuvo mejor y mereció más la victoria.
Si bien Estados Unidos y República Dominicana, a la postre campeón, están varios escalones por encima del resto de las concursantes, Cuba supuestamente debía batirse de tú por tú con el resto, y era comprensible aspirar a llegar al Final Four de Norceca.
No obstante, sin la mejor jugadora disponible todo se ponía cuesta arriba. Melissa Vargas no pudo terminar por una lesión el Mundial sub-20 unas semanas atrás, ni se recuperó a tiempo para esta lid, donde su presencia pudo haber pesado más, quizás hasta empujar a Cuba hasta el objetivo marcado de antemano. Muchos llevamos tiempo advirtiendo del sobreuso de esta muchachita todavía adolescente, y ahora se pagan las consecuencias, nefastas también desde el orden puramente individual, porque se aprestaba a jugar con el club Prostejovský, de República Checa. Sé que los técnicos de los planteles femeninos cubanos en todas las categorías quieren contar con ella, pero hay que tener vista larga, y más ahora que además de todos los compromisos con su país, tiene delante también representar a un club profesional, donde no tienen por qué pensar más allá de sus propios objetivos competitivos.
Cuatro años más, por lo menos, habrá que esperar para volver a ver al voleibol femenino cubano en una cita estival, y espero que se hayan sacado las conclusiones necesarias de esta experiencia para que no se repita.