martes, 2 de julio de 2013

¡Volvió el campeón!

Por Lemay Padrón Oliveros

Río de Janeiro.- ¡El campeón volvió!, era el grito sordo de las tribunas del mítico Maracaná en medio de la final de la Copa Confederaciones, cuando Brasil daba un baile de fútbol a la multilaureada España.
   Los jugadores ibéricos, que fueron sometidos a una guerra sicológica fuera del campo luego de haber denunciado un robo en un hotel de Recife, no encontraron nunca la manera de frenar a un inspirado Brasil.
   La falsa acusación de haber festejado con prostitutas el acceso a la segunda ronda fue nada en comparación con la lección aprendida en Río de Janeiro, donde volvieron a quedarse sin el único título que les falta como selección.
   Siete Mundiales marca la historia en América, y en ninguno de ellos un equipo europeo fue capaz de ser campeón; a esto pueden sumarse ya dos Confederaciones, con el mismo saldo.
   No obstante, los españoles se marcharon de Brasil con algunos hitos, como el de llevar la racha de partidos oficiales invictos hasta 29, o dejar a Vicente del Bosque como el técnico que más partidos ha dirigido en la historia de la competición (10).
   Igualmente, protagonizaron la victoria más amplia en este tipo de lides, con el 10-0 que le endosaron a la débil Tahití, pero todo esto se queda corto ante el gran reto, que era levantar la Copa.
   Por su parte, Brasil también sumó números importantes, como los de más partidos seguidos marcando (13), más victorias consecutivas (12) y más encuentros seguidos sin perder (13), rachas todas vigentes y que podrán seguir siendo incrementadas en la próxima edición.
   Casualmente, todo esto se da en la única ocasión en que los auriverdes no toman parte en el certamen por méritos propios (campeón mundial o de América), sino apenas por ser los organizadores.
   Bajo el mando de Luiz Felipe Scolari la Canarinha se encontró con su mejor versión, guiada dentro del campo por un Neymar da Silva en estado de gracia, y que llega con el ego bien alto a intentar refrendar su calidad en Europa.
   En general todo el plantel brasileño brilló, pero si alguien merece mención especial es el portero Julio Cesar, quien luego de casi tres años de haber pasado de la gloria al olvido recupera su estado óptimo y vuelve a ser decisivo.
   Paralelamente fue un éxito la utilización del pasaporte biológico por primera vez en la historia para detectar posibles dopajes (no se reportó ningún positivo), y el uso de la tecnología del gol, con aplicación parcial solamente en el choque por el tercer puesto.

LA MEJOR, PERO…

Antes de celebrarse los dos últimos juegos, ya el suizo Joseph Blatter, presidente de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) había calificado a esta edición brasileña como la mejor celebrada hasta el momento.
   Ciertamente el evento tuvo bastante brillantez pese a ser opacado parcialmente por las protestas populares, las cuales llevaron a algunos a decir que en vez de la Copa de las Confederaciones, estábamos en presencia de la Copa de las Manifestaciones.
   Pero a la FIFA lo que más le importa es lo que sucede dentro de los estadios, y en este sentido todavía hay varias cosas por mejorar de cara al Mundial de Brasil-2014.
   En primer lugar se señalaron problemas de transporte, y no sólo para llegar a los estadios (transbordos de buses y metro), pues hubo aglomeramientos en algunas terminales aéreas.
   También fue criticada la insuficiente tecnología de comunicación celular 4G, que debía haber funcionado perfectamente ya y no estuvo como se esperaba, según especialistas.
   Igualmente hubo problemas puntuales con el alojamiento en algunas sedes, e incluso algunos hoteles llegaron a duplicar sus tarifas para aprovechar la situación.
   Todas estas dificultades son lógicas y hasta esperadas en un evento que sirve como prueba, pero para el próximo año, con seis estadios más en explotación, el Comité Organizador debe apretar las clavijas.

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