sábado, 17 de septiembre de 2011

Winnipeg, sede panamericana por segunda vez

Por Lemay Padrón Oliveros Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla

Solamente Ciudad México había podido acoger en más de una ocasión los Juegos Panamericanos, hasta que la canadiense Winnipeg repitió en 1999 la experiencia de 1967.
Del 23 de julio al 8 de agosto los XIII Juegos Panamericanos acogieron a unos cinco mil deportistas de 42 países, de los cuales solamente 27 alcanzaron preseas, en buena medida porque se dejaron de entregar 105 juegos de medallas.
Deportivamente la lid marcó el debut de las mujeres en fútbol, levantamiento de pesas, pentatlón moderno y polo acuático.
Sin embargo, la cita estuvo marcada por una cobertura del país anfitrión que atendió más a temas políticos y banales que a marcas, tiempos, victorias y competencias en el terreno del deporte, en especial contra Cuba.
Los 42 jefes de misiones presentes en el certamen rubricaron un documento de repulsa a las acciones hostiles contra la delegación cubana, que incluso hicieron necesarias medidas especiales para la protección de los deportistas.
A pesar de desenvolverse en un medio muy hostil, Cuba logró ratificar su segundo lugar histórico por delante de la nación sede, que echó mano a cualquier táctica para obtener más preseas y restarle algunas a los caribeños.
Las más famosas fueron las acusaciones de dopaje sobre el saltador Javier Sotomayor  y los pesistas William Vargas, Rolando Delgado y Modesto Sánchez, quienes casi inmediatamente después se sometieron a pruebas en laboratorios de Europa y todos salieron limpios.
Los cubanos tuvieron una actuación casi perfecta en esgrima, y vencieron además en béisbol, boxeo, atletismo (despojado luego por el caso Sotomayor al tener menos platas), gimnasia artística, judo, baloncesto femenino y balonmano y voleibol para hombres.
Por su parte, la delegación de casa sorprendió a sus vecinos del Norte al ganar la natación, y además lideró en canotaje, bádminton, squash, hockey sobre césped (m), gimnasia rítmica, clavados, softbol (m), polo acuático (f), voly playero (m), nado sincronizado y velas.
Del resto de las disciplinas, solamente escapó del dominio estadounidense el remo y hockey sobre césped femenino (Argentina), el taekwondo (Venezuela), el fútbol varonil (México) y el baloncesto masculino y voleibol femenino en sala y playa (Brasil).
En total la mayor de las Antillas cerró con 69 medallas de oro, 40 de plata y 47 de bronce, superada sólo por Estados Unidos (106-110-79), y por delante de Canadá (64-52-80).
La disparidad fue tal que el cuarto lugar, Brasil, solamente pudo celebrar 25 títulos, menos de la mitad de los alcanzados por el ocupante del tercer puesto.

ERICK LÓPEZ, CAMINO AL REINADO CONTINENTAL

El Rey de los Juegos fue el cubano Erick López, quien conquistó cinco medallas de oro, en camino a convertirse en el máximo medallista panamericano, hazaña completada cuatro años más tarde.
Anillas, paralelas y caballo con arzones lo vieron ejecutar sus rutinas como nadie más, y así forjó su trono de Máximo Acumulador y contribuyó a la coronación del equipo, aderezado todo con un segundo puesto en barra fija.
Yoelbis igualó al brasileño Ferreira.
Quien sí completó un reinado importante fue el triplista Yoelbis Quesada, al refrendar los títulos de las dos ediciones precedentes, como hizo su compatriota Aliuska López en los 100 con vallas y el dueto Nélido Manso-Octavio Lorenzo en la clase Snipe de las velas.
Cuba puso también el único récord mundial de los Juegos, a la cuenta del pesista Idalberto Aranda, quien con envión de 205.5 kilogramos destrozó el primado del orbe, aunque este movimiento dejó de premiarse por primera vez y sólo se entregó el oro del total.
Asimismo, el saltador Iván Pedroso mereció el segundo de sus tres tronos continentales, al igual que el jabalinista Emeterio González y la judoca Daima Beltrán, mientras el luchador Juan Luis Marén ganaba el tercero de sus cuatro oros.
Llamó la atención también el cuarto 1-2 consecutivo de Cuba en el florete varonil, y su séptima coronación colectiva en esta arma, todas ininterrumpidamente.
Otras figuras destacadas fueron el maratonista brasileño Vanderlei Lima , quien venció aquí por primera vez y ha sido el único capaz de repetir el trono a lo largo de la historia cuando cuatro años más tarde se impuso de Santo Domingo-2003.
Un compatriota suyo, Eronilde de Araújo, cerró una terna dorada en los 400 metros con vallas, único atleta capaz de hacer algo semejante en esta modalidad, y el velista Robert Scheid ganó el segundo de sus tres oros en la clase Laser.
Sin embargo, fue la natación la que le dio el mayor botín a los auriverdes, en especial gracias al velocista Fernando Scherer, quien ganó los 50 y los 100 libre, además de integrar los relevos dorados en 4x100 libre y 4x100 combinado.
Asimismo, el gigante suramericano dominó por primera vez el relevo 4x100 masculino del atletismo, y prestigiaron la justa con su presencia (y sus títulos) la bahamesa Debbie Ferguson en los 100 y la mexicana Ana Gabriela Guevara en los 400.
México tuvo una gran figura en María Graciela Mendoza, quien archivó su tercer trono consecutivo en la marcha, en esta ocasión en el estreno de los 20 kilómetros, pues las anteriores las logró en 10.
Su coterránea Adriana Fernández también merece destaque, pues ganó en Winnipeg su segundo oro en los cinco mil metros planos, aunque cuatro años después añadiría un tercero.
El canotaje tendría entre sus principales figuras al C-2 de Cuba (Ibrahim Rojas y Leobaldo Pereira), oro en 500 y mil metros, al igual que el kayacista argentino Javier Correa, quien se coronó igualmente en el K-2 a mil y fue plata en el K-2 a 500.
Brilló también el ciclista canadiense Martin Northstein, quien ganó la velocidad al igual que en la edición precedente y añadió ahora los oros en keirin y la velocidad por equipos.
Su compatriota Tanya Dubnicoff eslabonó su tercera consagración consecutiva en la velocidad, y sumó además la dorada en 500 metros contrarreloj.
Esto mismo haría Jaret Lewellyn en el esquí acuático, pues en Winnipeg este deporte tuvo su segunda aparición, y también la nadadora Joanne Malar en los 200 combinado. En su caso añadió títulos en 400 combinado y la posta 4x200 libre.

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